La palabra “peeling” significa “pelado”. Es una técnica medico estética que consiste en tratar la piel con ácidos. Se utilizan muchos ácidos distintos dependiendo del efecto principal que se desee alcanzar pero, en general, el ácido lo que provoca es una lesión cutánea controlada que determina que la piel se renueve. La renovación cutánea, va acompañada de un aumento de la actividad de las células de la piel con producción de colágeno, lo que se traduce en atenuación de las arrugas, unificación del color del rostro, mayor luminosidad y mejora de la apariencia de la piel. Es decir, actúa sobre los principales signos de envejecimiento cutáneo.
Indicaciones
Pieles envejecidas, con hiper-pigmentaciones, falta de luminosidad. Prevención del envejecimiento cutáneo.
Procedimiento y productos empleados
Se pueden aplicar diferentes ácidos. El tipo de ácido, su concentración, la cantidad de producto y el tiempo de aplicación van a determinar el efecto que produce en la piel. Por eso hablamos de peelings superficiales y medios.
Peelings superficiales
Los ácidos que se utilizan son suaves, van a baja concentración o se aplican en poca cantidad. Son el glicólico, láctico, pirúvico, maleico, salicílico… En general, pueden producir un ligero eritema en los días siguientes a su aplicación. El pelado o no aparece o es leve, de manera que el paciente puede seguir con su vida normal. Mejoran la luminosidad de la piel.
Peelings medios
En este caso se utilizan sustancias más potentes. Su acción es más profunda en la piel, por lo que suelen inducir pelado y puede haber enrojecimiento moderado e, incluso, alguna costra parecida a la que aparece cuando nos quemamos en la sierra, de color marrón, que desaparece en unos días. En una semana, el restablecimiento es completo. La acción más profunda consigue un resultado más intenso: la piel mejora su aspecto, aumenta la luminosidad, se atenúan las arrugas finas y mejora su elasticidad y firmeza.Tanto en el caso de los peelings superficiales como en los medios, se recomienda preparar la piel durante las tres semanas previas para conseguir un resultado óptimo y uniforme. Tanto antes como después, se evitará la exposición al sol. Es indispensable el uso de protectores solares